sábado, 7 de mayo de 2016

Trabas en mi lactancia parte I

Por el momento, no conozco a ninguna madre que no se haya encontrado ningún obstáculo a la hora de dar de mamar. Y con obstáculos me refiero no solo a las grietas, las mastitis… o condiciones físicas que puedan aparecer, sino también a discrepancias de familiares, opiniones de profesionales de la salud, la dificultad de conciliación, etc. que tampoco ayudan nada a la lactancia materna.


Después de 13 meses de lactancia, me veo preparada para hablar de mi experiencia, de cómo lo he vivido y sobretodo, cuáles han sido “mis trabas”. Puede que de alguna manera, pueda ayudar a alguna madre (o futura) a que no se encuentre en la situación que yo viví (o si ya se encuentra pueda ayudarle de alguna forma). Ahí va:

Antes de ser madre, tenía muy muy claro que le daría LM a mis hijxs. Era algo tan importante para mí, que no había duda. Me había leído artículos sobre el tema, investigaciones, el libro de C. González “Un regalo para toda la vida”, había asistido a grupos de lactancia (por las prácticas de la formación de Doula) y realicé una formación de un fin de semana sobre la lactancia materna en concreto. Por ello, pensaba que no iba a tener problemas. Sabía que todas las mujeres somos capaces de dar el pecho y que si una quiere, PUEDE.
Así que, durante el embarazo volví a remirar el libro de C. González y asistí un par de días al grupo de lactancia de Manso a ver qué dudas se encontraban las madres.

La noche que nació Mia de seguida se enganchó al pecho y aunque yo creía que estaba bien puesta… no era así. Las comadronas durante las siguientes semanas me enseñaron a colocarme a la peque bien,… pero… no había manera. Era más difícil de lo que yo creía… Y entonces mi primera traba con la lactancia llegó: aparecieron las famosas grietas.
Dolían mucho, más bien muchísimo. Mia era muy demandante en aquel entonces (claro, era recién nacida y es lo normal) y en los ratos que ella no mamaba yo intentaba tener los pechos al aire para que cicatrizaran cuanto antes. Pero no era tarea fácil: entre las visitas a casa de amigos y familiares, mis ganas de salir a la calle y hacer actividades con la niña… Entonces, me uní al grupo de Facebook “Asesoras de lactancia online” y “Consultas Alba Lactancia” y me aconsejaron utilizar aceite de olvida para curar las heridas, otras mamis me dijeron que usara una pomada especial, otras madres me aconsejaban que utilizara pezonera,…. Y así...

Y allí en aquel mismo momento, empezó todo.

Cada tarde/noche era un tormento (justo era el momento en que Mia demandaba más comida, lo normal tmb). Y para más inri, todo aquello que me aconsejaron no servía de nada, pues yo seguía colocándome mal a la niña y las grietas no desaparecían, de hecho, iban a más casi sin darme cuenta y por mi cabeza pasaba una y otra vez bajar a comprar un biberón a la farmacia. Qué mal se pasaba,… el dolor era horrible… Axel y mis padres sufrían solo con verme; aun así yo quería continuar y luchar por una lactancia exitosa. Sabía que podía conseguirlo (al menos pensaba yo hasta los 6 meses). Si llegaba a los 6 meses ya podría estar satisfecha pensaba por dentro.

Viendo que seguía igual, decidí ir al grupo de lactancia a ver si mejorábamos. Ese mismo día me planteé quitarle el pecho, es decir, mi último cartucho era ir al grupo y ver qué pasaba…
Entonces el pezón lo tenía destrozado, saliendo sangre y yo apretando los dientes cada vez que le tocaba mamar a mi hija. Un show, vaya.

Cuando llegué y Laia (la comadrona) me vio el pezón, me dijo que le enseñara cómo colocaba a la niña… y entonces fue cuando me hizo algunas recomendaciones. Con mucho tacto me pidió permiso para coger a la niña y me la puso al pecho. Y el dolor casi desapareció…! Increible!!!! Con paciencia e intentándolo varias veces, me enseñó varias posiciones (en vertical y tumbadas para poder darle mientras colechábamos). Eran las que más utilizaba, pues eran las más cómodas para mí y la niña.
Entonces me di cuenta de los errores que cometía. Que eran:

-          - Colocar a la niña muy arriba. La nariz de ella debía de quedar a la altura del pezón, con lo cual, tenía que bajarla bastante.
-         -  No acercarla lo suficiente. La niña tiene que estar literalmente pegada a ti, con la boca bien abierta. A mí me parecía que se ahogaba, pero os prometo que no. Respiran perfectamente.

Laia me dijo que en 3 días las grietas se me curarían la colocaba bien. Y dicho y hecho. ¡Ahora la lactancia sí que la podíamos disfrutar! ¡POR FIN! Vi la luz y en casa todo iba genial!

Entonces Mia ya tenía 15 días.

Fueron pasando los días y yo todavía no le había ofrecido a Mia un chupete (por aquello que dicen que puede interferir en la lactancia, y dado nuestro comienzo…). Y cuando cumplió los 20 días se lo ofrecimos, pero claro… lo escupía de seguida, con una técnica magistral xD
Así que decidimos no ofrecérselo más.

Entonces, un día, empecé a notar algunos pinchazos en el pecho izquierdo. No le di importancia ninguna, pues pensé: tal y como han venido, marcharán….
Pero no fue así y los pinchazos cada vez fueron a más. Volví a ir al grupo de lactancia (¡Ai!, ¡No sé qué hubiera hecho sin él! Gracias, gracias, gracias!) y me recomendaron tomar Lactanza Hereditum (un probiótico que ayuda a la flora de nuestro organismo), mis comadronas de Néixer a Casa también me lo recomendaron. Y también me recomendaron otras cosillas más naturales como: la hoja de col, vaciar bien el pecho, aplicar agua fría antes de la nota, etc…
Pero nada de aquello hacía efecto, y los pinchazos cada vez eran más fuertes. Dolía mucho cuando la niña mamaba y empezaba a ponerse una zona del pecho roja.

Una noche, con 39 de fiebre, fui de urgencias al Hospital Sant Joan de Deu para que me vieran y me dijeran qué tenía. Pero todo el personal que estaba aquella noche de guardia (y me sabe mal decirlo) no tenían ni puta idea, hablando mal y claro. Pues me decían que aquello era la subida de la leche (¿eing?, ¿En serio? La niña a punto de “hacer la mili” y ¿ahora era la subida de la leche?). Les dije, educadamente, que la subida de la leche fue a los 3 días de nacer mi hija, que no tuve ni fiebre y que fue estupendamente y la niña tenía un mes. Ellos, erre que erre, me trataban de madre primeriza histérica y sin experiencia y me decían que me sacara la leche, que ellos me explicaban cómo se hacía… Yo les dije que ya lo estábamos haciendo desde hace días y que con el sacaleches me salía muy poquita… Y ellos insistiendo en que no lo haría bien y que probara de hacerlo allí mismo. ¿Hola? Si ya me costaba que me saliera la leche en casa, con mi hija, en tranquilidad,… (que por cierto, por lo visto tmb es normal que cueste sacar leche con el aparatito xD) De verdad creían que me iba a salir en aquel momento, a las 4 de la madrugada, a 39 de fiebre y con 4 personas mirándome y con un sacaleches del hospital? Por diós… yo pensaba que estaban de cachondeo. Pero NO. Incluso en la ecografía mamaria que me hicieron, no vieron NADA.

En fin, que me esperé a que me dieran el informe de alta y nos fuimos para casa intentado entender cómo hay personal sin formación en lactancia en un hospital considerado de los mejores de España y amigo de los niños.

Durante los siguientes días fui trampeando con los probióticos, ibuprofenos y ochocientosmil remedios naturales más: que si arcilla verde, que si ducha con agua fría, que si me “peino” la zona enrojecida, que si pongo a la niña en diferentes posiciones (rollo tetasutra)… y así.
Hasta que el dolor era inaguantable y me visitaron mis comadronas en casa y me recomendaron hacer reposo (algo un pelín difícil porque Axel trabajaba todo el día fuera y yo me quedaba con la niña en casa) y me recetaron (por fin) antibiótico.

¡Una pesadilla durante dos semanas más! Hasta que un día, la zona del pecho enrojecida estaba incluso abultada… Tenía muy mala pinta y la niña no quería mamar de aquel pecho porqué salía la leche más salada (debido a la mastitis descomunal).
Mis comadronas estaban al caso de todo y nos comunicábamos por móvil. Me recomendaron hacer una sesión de acupuntura. Y así hice.

Al día siguiente de la acupuntura volví a tener mucha fiebre y el pecho todavía más hinchado de lo que estaba. Así que la sesión de agujas tmpoco me sirvió de mucho que digamos. Mi familia estaba preocupada por mí y decidimos ir de urgencias a la Mater.

Después de varias horas de espera, me confirmaron de que tenía una mastitis y que se había convertido en un absceso (infección) y que a la mañana siguiente fuera para operarme.

El informe clínico dice:
“…Se objetiva placa eritematosa de más de 10cm a nivel de mama derecha en UCS y justo alcanzando areola, muy doloroso al tacto y ligueramente fluctuante. Se realiza ecografía que evidencia presencia de material heterogéneo sugestivo de colección purulenta y tabicada de 11cm de diámetro máximo”.

Me vieron hasta tres doctores distintos, pues todos tenían dudas de si había que operar o no. Hasta que uno de ellos dijo que sí. Yo estaba muy confundida, la verdad. Y asustada. Mucho.
Después de informarme sobre el tema, pensé que mi lactancia terminaría ahí mismo, después de la operación.

Después de lo que había ocurrido, decidí buscar segundas opiniones y otras vías alternativas, así que al día siguiente fuimos a un médico de pago especialista en patologías mamarias (recomendado por profesionales en LM) en el que realizan punciones eco guiadas para eliminar la infección o ayudar a que no vaya a más (quitar la pus, vaya). Y allí estaba, con mi madre, Axel y la niña en la zona alta de Barcelona, esperando a que me realizaran las punciones.

La Doctora flipó bastante cuando me vio el pecho así. Me intentó relajar antes de empezar con la intervención porque yo estaba muy nerviosa… Después de dos intentos de punzamientos, no había manera de continuar (del dolor que hacía), yo chillaba del dolor y mordía la ropa que tenía en mis manos…. Para que os hagáis una idea, clavaba una aguja gigante (sin anestesia) en la zona infectada. 

¡Otro show! Yo llorando como una madalena de no poder aguantar aquel dolor y sintiéndome culpable al pensar que tenía que aguantar por mi hija.

La doctora y la ayudante diciéndome que no me preocupara y que no pasaba nada por darle biberón a la niña… “Hoy en día se crían muy bien con biberón”, “Casi ni lo notará”, “Mis dos hijos están criados con  biberón y miden 1,80”, “La leche artificial está muy lograda”... Estas fueron algunas frases de la pobre ayudante que lo único que intentaba era calmarme, pero que en aquel momento no me hicieron ni puñetera gracia vaya. Aish… ¡Lo que me faltaba fue oír todo aquello!
Cuando me vestí la propia doctora me dijo que no me serviría de nada la intervención que me hacía ella (las punciones) porqué el absceso era tan grande que ni la aguja entraba. ¡Ay madre! Recuerdo aquel día como si fuera ayer.
En fin, que ni nos cobraron la visita y la doctora se “enrolló” y ella misma contactó con la Mater para que nos atendieran de seguida.

Así que otra vez de camino para la Maternitat. Cuando el personal me vio me preguntaron por qué no había acudido a la cita de aquella misma mañana para la operación… Yo no tuve ni respuesta… Estaba tan hecha polvo, que no quería ni contestar. Al final aceptaron operarme aquella misma noche. El absceso era tal, que no esperarían al día siguiente. Así que me pusieron una vía, me hicieron análisis y pude hablar con el anestesista para decirle que era madre lactante. Por lo visto no había ningún problema para la peque (que era uno d mis miedos). Recuerdo que durante ese tiempo, tomé tanta medicación que consulté mogollón de veces la página de http://www.e-lactancia.org/ (¡es perfecta! Porque incluso me encontré con personal sanitario que no la conocía y tenían dudas de lo que podía tomar o no dando el pecho y allí lo solucionaba todo).

El nombre del procedimiento que me realizaron fue: “Drenaje absceso por mastitis resistente a ATB”. Que consistía en una incisión, drenaje y lavados. Me explicaron que saldría del hospital con un pen-rose, por el cual saldría toda la suciedad y en casa/mater haría los lavados.

Risa falsa. Justo antes de la operación xD

A las dos horas de llegar al hospital entré al quirófano (sobre las 20h de la tarde) llorando y pidiendo (más bien suplicando) que la incisión me la hicieran más arriba del pezón para que la niña pudiera seguir mamando luego. El cirujano me decía que era mejor hacerlo en donde empieza el pezón porque es más estético. Y yo les dije que no era actriz porno, que yo no vivía de mi cuerpo y que me daba exactamente igual la cicatriz que pudiera quedar. Cerré los ojos con esa sensación de “no me van hacer ni caso”.

Cuando desperté estaba en la habitación con mis padres y Axel y la peque de seguida pudo mamar del pecho que no estaba vendado. Me agobié mucho pensar que la niña tendría hambre durante la operación y el post-operación y yo no poder estar ahí con ella; pero durmió tan ricamente durante todo el rato (qué listos son los bebés ¿verdad?).

Sobre las 23h me dieron el alta y aquella misma noche pude dormir en casa.


Ilusa de mí, pensé que ya había pasado todo y que a partir de entonces todo iba a ir estupendamente. Pero no fue así…   Más bien al contrario… 

Pero bueno, eso ya os lo cuento en el siguiente post, que me enrollo demasiado. xD

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